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Salmo 35 – Aprende a protegerte de aquellos que te desean da√Īo

Hoy en d√≠a, somos muy vulnerables a las personas envidiosas. Podemos, en cualquier momento, ser blanco de chismes y personas con malas intenciones. En esos momentos, debemos recurrir a nuestra fe para protegernos del mal. Por lo tanto, en Astrocentro estamos trayendo el Salmo 35 para que aprendas c√≥mo deshacerte de todas las personas que desean da√Īarte. ¬°Compru√©balo!

¬ŅPor qu√© el Salmo 35 mantiene alejados a los enemigos?

En el Salmo 35, David apela a Dios para que lo ayude a luchar contra los enemigos que lo odiaron y lo persiguieron. Por lo tanto, se ha convertido en la oración perfecta para quienes buscan protección de las personas que desean el mal.

Mira lo que dice el Salmo 35

1. Aboga, Se√Īor, con aquellos que me suplican; lucha contra los que luchan contra m√≠.
2. Toma el escudo y el anillo, y lev√°ntate para ayudarme.
3. Toma la lanza y obstruye el camino a los que me persiguen; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
4. Que los que buscan mi vida se confundan y averg√ľencen; regresa y averg√ľenza a los que tratan mal de m√≠.
5. S√© como el molino antes del viento; El √°ngel del Se√Īor los hace huir.
6. Deja que tu camino sea oscuro y resbaladizo, y deja que el √°ngel del Se√Īor te persiga.
7. Porque sin causa me ocultaron la red en el pozo, que cavaron sin razón para mi alma.
8. La destrucción viene sobre él sin saberlo, y lo ata a la red que ha escondido; él cae en esa misma destrucción.
9. Y mi alma se regocijar√° en el Se√Īor; se regocijar√° en su salvaci√≥n.
10. Todos mis huesos dir√°n: Se√Īor, ¬Ņqui√©n es como t√ļ, qui√©n libera al pobre del que es m√°s fuerte que √©l? S√≠, los pobres y los necesitados de quien lo roba.
11. Se levantaron falsos testigos; depositaron cosas contra mí que no sabía.
12. Me hicieron mal por bien, robando mi alma.
13. Pero en cuanto a mí, cuando estaban enfermos, mi ropa era el saco; Humillé mi alma con ayuno y mi oración regresó a mi seno.
14. Me cargué como si fuera mi hermano o amigo; estaba llorando y muy encorvado, como si estuviera llorando por su madre.
15. Pero estaban contentos con mi adversidad y se reunieron; los abyectos se reunieron contra mí y yo no lo sabía; me destrozaron y no cesaron.
16. Con burlones hipócritas en las fiestas, me rechinaron los dientes.
17. Se√Īor, ¬Ņcu√°nto tiempo ver√°s esto? Rescata mi alma de sus desolaciones, y mi favorita de los leones.
18. Te alabaré en la gran congregación; entre muchas personas te celebraré.
19. No dejes que mis enemigos se regocijen en mí sin razón, ni agites esos ojos que me odian sin causa.
20. Porque no hablan de paz; m√°s bien planean enga√Īar al silencio de la tierra.
21. Abren mucho la boca contra mí y dicen: ¡Ah! Ah! Nuestros ojos lo han visto.
22. T√ļ, Se√Īor, lo has visto, no te quedes callado; Se√Īor, no te alejes de m√≠:
23. Despierta y despierta a mi juicio, a mi causa, mi Dios y mi Se√Īor.
24. Juzgame seg√ļn tu justicia, Se√Īor mi Dios, y no dejes que se regocijen por m√≠.
25. No digas en tu corazón: ¡Ah! nuestra alma! No digas: te hemos devorado.
26. avergonzar y confundir a los que se regocijan en mi maldad; averg√ľenza y confunde a los que se magnifican contra m√≠.
27. Canta y regoc√≠jate con los que aman mi justicia, y continuamente dice: ¬ęAlabado sea el Se√Īor, que ama la prosperidad de su siervo¬Ľ.
28. Y así mi lengua hablará de tu justicia y tu alabanza todo el día.

Lecciones del Salmo 35

Aunque el Salmo 35 es genial, podemos ver cu√°n poderoso es en la lucha contra nuestros enemigos. Incluso David, que era un gigante, estaba preocupado por sus enemigos y las personas que lo deseaban mucho.

Con él, aprendimos que aunque Dios lo ayudó, él hizo realidad sus metas. Y además de rezar el Salmo 35 y pedirle sabiduría a Dios, debemos estar atentos a las personas que nos rodean. Siempre lleva contigo un amuleto de la suerte y usa la simpatía para sacar a las malas personas de tu camino.

Ahora que has le√≠do Salmo 35 y aprendi√≥ a protegerse de aquellos que desean hacerle da√Īo, verifique tambi√©n:

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