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    Salmo 144: Salmo de plena prosperidad.

    Ahora eche un vistazo al Salmo 144, el llamado Salmo de la Prosperidad, y úselo como un poderoso mantra en su vida.

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    El verdadero significado de la prosperidad.

    La prosperidad es algo muy buscado en nuestra vida terrenal y está vinculado a nuestra búsqueda de la felicidad, por lo que es de suma importancia comprender que la prosperidad no consiste solo en el éxito profesional y los bienes materiales, sino en la abundancia en su vida. Una familia completa y armoniosa, satisfacción laboral, salud, amor, tranquilidad … todas estas cosas se suman a nuestra prosperidad.

    Comprender el significado del Salmo 144 de prosperidad: abundancia y plenitud

    Los salmos de David fueron escritos como canciones para Dios y en tiempos de gratitud y felicidad, David alabó al Señor. En el Salmo 144, las bendiciones son evidentes para aquellos que aman a Dios y hacen el bien, porque tendrán gozo en su familia y en sus obras, y esta es una verdadera prosperidad completa. ¡Repite este salmo de prosperidad tan pronto como te despiertes y renueves tus esperanzas, además de practicar tu fe todos los días! Mira el Salmo de la Prosperidad ahora mismo:

    Realeza y Divina Providencia – Salmo 144

    1. Bendito sea el Señor, mi roca, que entrena mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra;
    2. Mi refugio y mi fortaleza, mi alto retiro y el mío y mi libertador, mi escudo, en quien me refugio; él es quien me somete a mi gente;
    3. Oh Señor, ¿qué es el hombre, para que lo conozcas, y el hijo del hombre, para que lo consideres?
    4. El hombre es como un aliento; sus días son como una sombra pasajera;
    5. ¡Baja tu cielo, oh Señor, y desciende! ¡Toca las colinas para que fumen!
    6. Lanza tus rayos y disipalos; ¡envía tus flechas y destrúyelas!
    7. Extiende tus manos desde arriba; líbrame y arrebatame de las poderosas aguas y de la mano del extraño;
    8. Cuya boca habla vanidad, y cuya mano derecha es la mano derecha de la mentira.
    9. A ti, oh Dios, te cantaré una nueva canción; con el arpa de diez cuerdas te cantaré alabanzas;
    10. Sí, tú que das la victoria a los reyes, y que liberas a tu siervo David de la espada del mal.
    11. Líbrame, y tómame de la mano del extraño, cuya boca habla mentiras, y cuya mano derecha es la mano derecha de la mentira.
    12. Que nuestros hijos, en su juventud, sean plantas bien desarrolladas, y nuestras hijas sean piedras angulares talladas, como las de un palacio.
    13. Nuestros graneros están llenos, proporcionando todo tipo de provisiones; nuestras ovejas producen miles y decenas de miles en nuestros campos;
    14. Nuestros bueyes llevan cargas ricas; ¡y no habrá asaltos, ni surtidos, ni protestas en nuestras calles!
    15. ¡Bienaventuradas las personas para quienes es así! Bienaventurados los pueblos cuyo Dios es el Señor.

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