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Haz una oración de tranquilidad y recupera el equilibrio después de un mal día.

Hay días que no tienen forma. Parece que todo sale mal y mantener la calma y la tranquilidad se convierte en una misión imposible. Resulta que cuanto más nerviosos nos ponemos, más problemas enfrentamos, porque atraemos la energía que emanamos al Universo. Ya debes haber visto la película «Un día de furia», con Michael Douglas. En él, el protagonista comienza a tener berrinches y su día solo empeora. La única forma de cambiar la situación es romper el ciclo. Una meditación u oración de tranquilidad te ayudará a tener las manos bien.

Equilibra las energías cuando regresas a tu estado de calma y paz interior. Parece más fácil de lo que es, pero no es imposible. Una buena manera de comenzar este cambio es decir una oración de tranquilidad, que lo llevará de regreso al estado más sereno. Este en particular fue publicado por el padre Marcelo Rossi en su perfil de redes sociales.

Oración de tranquilidad

“¡Señor Jesús, siento tanta angustia dentro de mí!
Angustia, irritación, miedos, desesperación, y tantas cosas pasan por mi mente.
Te pido que calmes mi espíritu, que me des tu refresco.
¡Ayúdame a relajarme y descansar, porque lo necesito, mi Señor!
Las aflicciones me consumen y no sé cómo callarlas.
Toma todo lo que me deja así en tus manos y llévalo lejos; todo dolor, sufrimiento, problemas, malos pensamientos y sentimientos, remuévete de mí, te pido en tu nombre Señor Jesús; cálmame, consuélame.
Reemplace esta carga que he llevado con la del Señor, que es ligera y gentil.
Fortalece la confianza en ti dentro de mí.
Pido la unción y la visita de Tu Espíritu Santo consolador, que inspiró al Salmista David a registrarse perfectamente. Tu fidelidad en los versículos del Salmo 23, que dice que el Señor es el pastor de los que creen en ti y te buscan, y que el Señor proporciona todo para ellos, sin tener que preocuparse o afligirlos.
El Señor es quien da paz a su pueblo, los hace descansar en perfecto equilibrio emocional y espiritual, bendiciéndolos con abundancia y honor.
Y como el Señor es fiel por siempre, y Dios de paz y orden, ya recibo Tu paz y tranquilidad.
Creo en mi corazón que el Señor ya se está ocupando de que todo esté bien. Te doy gracias, Jesús, en tu nombre.
Amén.

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