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Dia de Nuestra Se√Īora de Aparecida

La historia de d√≠a de Nuestra Se√Īora de Aparecida comenz√≥ en 1717. Los pescadores Jo√£o, Felipe y Domingos se encargaron de llevar pescado al banquete, que se ofrecer√≠a a Dom Pedro de Almeida, el gobernador de la Provincia de S√£o Paulo y Minas Gerais. En ese momento, los hombres hab√≠an estado tratando de pescar durante d√≠as, pero en varias ocasiones no tuvieron √©xito. Temerosos de regresar al pueblo sin comida, rezaron por la madre de Jes√ļs.

Nunca se rindieron y lo intentaron varias veces hasta que captaron parte de una imagen sagrada. Por curiosidad volvieron a tirar la red con la intención de encontrar el resto. Y se sorprendieron con la cabeza del santo, que encajaba perfectamente para formar la estatua. Con respecto a los peces, hasta ahora, no hubo éxito. Hasta que juntaron las partes de la imagen, arrojaron la red una vez más y obtuvieron un banco completo de peces. Y sin duda, la mejor de sus vidas.

Origen del d√≠a de Nuestra Se√Īora de Aparecida

Despu√©s del episodio de los pescadores y la imagen, la esposa de Domingos, uno de los pescadores, uni√≥ las dos partes con cera y cre√≥ un peque√Īo altar en su casa dedicado a Nuestra Se√Īora ¬ęapareci√≥ en las aguas¬Ľ, para que pudieran agradecerle en la altura. El milagro del pez.

A partir de ese momento, todos los residentes de la regi√≥n comenzaron a rezar rosarios todos los s√°bados en honor del santo. Y tambi√©n para pedir ayuda para ganar gracias y milagros. Tal devoci√≥n result√≥ en 1745 en la inauguraci√≥n de la primera iglesia en honor a la imagen que se conoci√≥ como ¬ęMadre Aparecida¬Ľ.

Esta iglesia fue construida en Morro dos Coqueiros, la colina actual donde se encuentra el centro de la ciudad de Aparecida. Fue renovado y ampliado hasta llegar al santuario que conocemos hoy. Y no solo la bas√≠lica que creci√≥ f√≠sicamente, despu√©s de todo, el n√ļmero de devotos aument√≥ m√°s y m√°s cada d√≠a. Hasta el 16 de julio de 1930, el Papa P√≠o XI declar√≥ a Nossa Senhora da Concei√ß√£o Aparecida como Reina y Patrona de Brasil. Y el 30 de junio de 1980, la ley federal No. 6.802 decreta oficialmente el 12 de octubre como feriado nacional, d√≠a de Nuestra Se√Īora de Aparecida.

Curiosidades del d√≠a de Nuestra Se√Īora de Aparecida

Por unos a√Īos el d√≠a de Nuestra Se√Īora de Aparecida se celebr√≥ el 8 de diciembre, la transferencia al 12 de octubre se hizo para estar m√°s cerca del d√≠a en que se encontr√≥ la imagen del santo en el r√≠o.

Un hecho que tuvo una gran repercusi√≥n en Brasil, ocurri√≥ el 12 de octubre de 1995, cuando el obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, S√©rgio von Helde Luiz, pate√≥ una imagen de Nossa Senhora Aparecida en un programa de televisi√≥n. El pastor fue sentenciado a dos a√Īos de prisi√≥n por discriminaci√≥n religiosa. Fue transferido a los Estados Unidos y, como acusado principal, cumpli√≥ condena en un r√©gimen semiabierto.

Oraci√≥n para hacer el d√≠a de Nuestra Se√Īora de Aparecida

‚ÄúOh incomparable Senhora da Concei√ß√£o Aparecida. Madre de mi Dios, Reina de los √Āngeles, Abogada de los pecadores, Refugio y Consolaci√≥n de los afligidos y afligidos, Oh Sant√≠sima Virgen; llenos de poder y amabilidad, √©chanos un ojo favorable para que podamos ser ayudados en cada necesidad. Recuerde, muy amable Madre Aparecida, que no hay evidencia de que de todos los que le han apelado, invocado su santo nombre e implor√≥ su protecci√≥n √ļnica, algunos fueron abandonados por usted.

Emocionado por esta confianza, te pido: hoy te llevo para siempre por mi Madre, mi protector, mi consuelo y gu√≠a, mi esperanza y mi luz al momento de la muerte. Entonces, Se√Īora, l√≠brame de todo lo que pueda ofenderte a ti y a tu Hijo, mi Redentor y Se√Īor Jesucristo. Bendita Virgen, preserva a este indigno servidor tuyo, a esta casa y a sus habitantes, de la peste, el hambre, la guerra, los rayos, las tormentas y otros peligros y males que pueden plagarnos.

Soberana Se√Īora, dignate dirigirse a nosotros en todos los asuntos espirituales y temporales; l√≠branos de la tentaci√≥n del diablo, para que, recorriendo el camino de la virtud, por los m√©ritos de tu m√°s pura virginidad y la m√°s preciosa sangre de tu Hijo, podamos verte, amarte y disfrutarte en gloria eterna, durante todos los siglos de los siglos. Am√©n.

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